Elaborado por: Gabriela Maldonado | Julissa Aquino – Promoción de Inversión, ProGuatemala

 

El año 2026 se perfila con un entorno operativo similar al de 2025, en el que la incertidumbre macroeconómica, las tensiones geopolíticas y el reordenamiento de las cadenas globales de valor continuarán incidiendo en los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED). En un contexto internacional caracterizado por una creciente complejidad y volatilidad, los países que logren proyectarse como socios confiables y estratégicamente alineados dentro de redes regionales contarán con mayores capacidades para transformar la incertidumbre en una ventaja competitiva, ofreciendo alternativas para operar en un mundo cada vez más fragmentado[1].

Esta dinámica se refleja en el comportamiento reciente de la IED a escala global. Según datos del Global Investment Trends Monitor No. 50 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), durante 2025 la IED mundial alcanzó cerca de USD 1,6 billones, lo que representó un crecimiento del 14% respecto del año anterior, impulsado principalmente por las economías desarrolladas, cuyos flujos aumentaron un 43%, mientras que, las economías en desarrollo experimentaron una ligera contracción del 2%[2].

De acuerdo con la UNCTAD, este desempeño responde a un proceso de transformación de la economía internacional, marcado por la aceleración de la digitalización y la consolidación de sectores estratégicos como centros de datos, semiconductores y tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial (IA). Simultáneamente, se observa la disminución de IED en sectores expuestos a cadenas globales de valor sujetas a disputas comerciales y arancelarias, como textiles, electrónica, maquinaria y ciertos proyectos de infraestructura, en parte debido a la reevaluación de riesgos de largo plazo y la incertidumbre regulatoria para el inversionista[3].

En este contexto, una de las tendencias globales más relevantes de la IED que se avizoran para 2026 es la consolidación de estrategias empresariales orientadas al de-risking y al friend-shoring[4]. Las empresas han comenzado a redefinir la optimización de sus cadenas de suministro, desplazando el énfasis exclusivo en la reducción de costos y la eficiencia operativa para priorizar factores como la resiliencia geopolítica, la seguridad nacional, la conectividad a mercados estratégicos y la confiabilidad institucional.

Asimismo, se prevé la continuidad de la concentración del capital en sectores intensivos en tecnología, particularmente en infraestructura de IA, semiconductores, vehículos eléctricos, baterías y energías limpias[5]. En 2025, los centros de datos representaron más de una quinta parte del valor mundial de los proyectos greenfield, impulsados por la necesidad de desarrollar capacidades de IA soberana y localización de datos[6]. Además, los proyectos vinculados a la industria de semiconductores, que desde 2022 han concentrado una proporción relevante de la inversión global, siguieron expandiéndose como efecto de la reconfiguración de las cadenas de suministro y la fuerte demanda de chips de alta gama.

En consecuencia, se anticipa que, para 2026 la actividad real de nuevos proyectos de inversión se mantenga moderada y altamente focalizada, tanto sectorial como geográficamente, con una captación significativa en sectores tecnológicos de las economías avanzadas[7]. Principalmente, Estados Unidos se perfila para mantener su posición como uno de los principales receptores de IED, superando a economías europeas y asiáticas.

Paralelamente, la transición energética hacia fuentes limpias continuará impulsando el surgimiento de nuevos corredores energéticos a nivel global. Las inversiones en energías renovables y los proyectos vinculados a metas climáticas seguirán siendo relevantes, aunque con variaciones importantes en su volumen y distribución, determinadas en gran medida por las políticas públicas y los marcos regulatorios nacionales[8].

A ello se suma la creciente relevancia del control y acceso a minerales críticos –como litio, cobalto, níquel y tierras raras– que se proyecta como un motor trascendental de la IED en 2026, redirigiendo flujos de inversión hacia regiones con alta disponibilidad de estos recursos o con capacidad para su procesamiento, especialmente América Latina y África. Asimismo, se proyecta una mayor participación de inversionistas provenientes de Asia-Pacífico y del Golfo Pérsico, interesados en diversificar sus carteras fuera de sus mercados tradicionales[9].

Para América Latina, este escenario abre una ventana de oportunidad asociada a las estrategias de de-risking y friend-shoring. El aumento de los conflictos regionales y la fragmentación económica global que parece persistir, motiva el reordenamiento de las cadenas de suministro y la creación de nuevos corredores regionales de inversión, lo que podría canalizar mayores flujos de IED hacia destinos que ofrezcan estabilidad y condiciones adecuadas para las operaciones empresariales. Los países con ventajas competitivas en manufactura, disponibilidad de capital humano y proximidad a grandes mercados presentan mayores probabilidades me mantener flujos de IED estables o incluso crecientes.

En este sentido, Guatemala ha mostrado un desempeño favorable. Según proyecciones del Banco de Guatemala, durante 2025 la Inversión Extranjera Directa podría haber alcanzado un monto de USD 1,875 millones, consolidando flujos de capital en sectores estratégicos de la economía nacional. Actividades como los servicios financieros y de seguros, la industria manufacturera, el comercio y los servicios de información y comunicación mantuvieron su dinamismo e incluso registraron crecimiento, concentrando el 90% del total de la IED aproximadamente[10], en contraste con la tendencia mundial observada. Este comportamiento se refleja tanto en la reinversión de empresas ya establecidas como en la entrada de nuevos capitales, y evidencia la capacidad del país para sostener la IED en un entorno internacional complejo.

Este resultado no responde a una posición reactiva, sino que se fundamenta en un proceso deliberado de planificación estratégica, en el que la Estrategia Nacional de Atracción de Inversión Extranjera Directa[11] constituye una herramienta clave del trabajo impulsado por la administración del Presidente Bernardo Arévalo para posicionar al país de manera proactiva ante las nuevas dinámicas de la inversión global. Este instrumento establece un marco institucional para la promoción proactiva de la IED, priorizando sectores estratégicos y mercados específicos con alto potencial para la generación de valor, transferencia tecnológica y encadenamientos productivos.

Bajo este enfoque, ProGuatemala, la Agencia Nacional de Atracción de Inversión Extranjera, lidera la promoción y atracción de proyectos de inversión extranjera, acompañando al inversionista a lo largo de todo el ciclo de inversión, desde la prospección y el análisis de oportunidades hasta la consolidación del proyecto y la reinversión. Este modelo de atención integral ofrece orientación y servicios personalizados y gratuitos al inversionista, atendiendo sus requerimientos puntuales para la toma de decisiones informada, generando así condiciones propicias para la permanencia y la expansión de las operaciones productivas en el país.

ProGuatemala también desarrolla la promoción internacional proactiva para dar a conocer a Guatemala como un destino estratégico de inversión en regiones no tradicionales. En este marco, constituye un enfoque clave la atracción de empresas ancla –aquellas inversiones con capacidad de generar efectos multiplicadores mediante encadenamientos productivos y transferencia de conocimiento–, las cuales permiten no solo captar proyectos individualizados, sino estructurar ecosistemas sectoriales más robustos, capaces de integrar proveedores locales, talento especializado y servicios complementarios, fortaleciendo así la participación más competitiva de Guatemala en cadenas de valor más sofisticadas.

Además, entre las acciones orientadas a preparar las condiciones competitivas nacionales para consolidarse como un destino de inversión en industrias de mayor sofisticación, se encuentra la Ruta del Chip, concebida para preparar a Guatemala para su inserción en la industria global de electrónicos y semiconductores. Los esfuerzos anteriores demuestran el compromiso del país de anticiparse a las dinámicas de la IED y avanzar hacia las “industrias del futuro”, con la tecnología como hilo conductor del desarrollo productivo nacional.

En un contexto en el que la confianza se ha convertido en un activo fundamental, Guatemala continúa fortaleciendo su posicionamiento como un socio confiable y resiliente dentro de los nuevos corredores regionales de inversión, apalancando su estabilidad macroeconómica, su mejora de la calificación de riesgo y su acceso preferencial a mercados estratégicos en ventajas competitivas tangibles. El desafío hacia adelante será consolidar las acciones para convertir las tendencias de la IED en oportunidades de desarrollo económico sostenible, que se traduzcan en una mayor inserción competitiva en las cadenas de valor regionales y globales, así como en la creación de empleo digno para la población.

 

[1] Perozo, E. (2025, 22 de diciembre). Macro FDI predictions for 2026. Investment Monitor.

[2] UNCTAD. (2026, 20 de enero). Global Investment Trends Monitor No. 50.

[3] Ibid.

[4] Jones, O., & Rickert, C. (2025, 11 de diciembre). Top 10 geopolitical developments in 2026.

[5] McKinsey Global Institute. (2025, 22 de septiembre). The FDI shake-up: How foreign direct investment today may shape industry and trade tomorrow.  

[6] Refiere a la decisión de almacenar, procesar y gestionar datos –en especial aquellos sensibles o críticos– en un país o región específica, por razones de seguridad nacional, protección, regulación o soberanía digital.

[7] Ibid.

[8] Jones, O., & Rickert, C. (2025, 11 de diciembre). Top 10 geopolitical developments in 2026.

[9] Dettoni, J. (2025, 4 de diciembre). Cautious optimism as FDI enters its transition year. fDi Intelligence.

[10] Banco de Guatemala, datos a septiembre 2025.

[11] Ministerio de Economía. (2024). Estrategia Nacional de Atracción de Inversión Extranjera Directa.